La comunidad cisterciense de Sancti Spiritus


Somos una comunidad de monjas que pertenece a la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia (O.C.S.O.) que tenemos como finalidad la alabanza y glorificación a Dios siguiendo la regla de S. Benito de "ora et labora" y viviendo su espiritualidad inspirada en la tradición del Císter. 

 

Junto la ermita de la Virgen de Vico, patrona de Arnedo (La Rioja), vivimos la comunidad de monjas cisterciense del Espíritu Santo. En su tiempo fue un convento franciscano de la Tercera Orden Regular y desde hace 37 años está nuestra orden contemplativa y monástica.

 

En el siglo XIX sufrió el convento franciscano las embestidas de la rapiña y la destrucción de la invasión francesa y luego la mortal exclaustración de los religiosos y la desamortización de sus bienes. Los frailes abandonan el convento y dejan a dos hermanos, como testigos y guardianes mudos de lo que se les ha quitado. El convento y finca son subastados y al abandonar el convento los dos frailes llevan la Virgen de Vico a la parroquia de los Santos Mártires Cosme y Damián.

 

Ya a mediados del siglo XX, los franciscanos de la tercera orden regular con residencia en Palma de Mallorca, lograron hacerse cargo del convento en un estado lamentable de conservación, salvo los locales para palacio residencia de los Barones de Benasque, sus últimos poseedores, que facilitaron la transmisión de la propiedad para poner un colegio seminario.

 

Los años siguientes al Concilio Vaticano II provocaron una gran crisis vocacional; los franciscanos no pudieron aguantar la delicada situación del post-concilio y se deshicieron del inmueble, vendiéndolo, en 1975, a la familia Ruiz-Cabello, que lo compró con la intención de darle un destino religioso. Mientras tanto, las cistercienses de Arconada, en Ampudia (Palencia), andaban buscando un lugar donde asentarse, porque su convento amenazaba ruina a los veinte años de inaugurarlo.

 

Esta es la comunidad cisterciense que definitivamente se asienta en Vico, después de una larga trayectoria. Proviene de la noble ciudad de Olmedo, provincia de Valladolid. Es un monasterio de los más antiguos de la Orden y  aunque se desconoce la fecha de su fundación se piensa que puede andar por mediados del siglo XII con los avances de la reconquista.

 

Este monasterio tiene su momento de esplendor en el siglo XVIII, en que rige la comunidad la Venerable Catalina de Páez; y otro muy bajo que casi desaparecen, a mediados del siglo XIX, agudizada la crisis por las leyes desamortizadoras de 1835.

 

Aunque la comunidad toma nuevos bríos, la situación lamentable de los monasterios que habitan, Olmedo y Ampudia, hacen que desemboquen en Vico.

 

El lugar no puede ser más propicio para la vida de oración y retiro, que viven las hermanas cistercienses. Además de ser un lugar idóneo para la vida contemplativa es también un bello rincón para acoger a los huéspedes que se acercan hasta las puertas del monasterio. El monte Isasa, la Vía Verde y la ermita de San Marcos son alicientes que se unen para potenciar el elemento centralizador del lugar que es la pequeña capilla  de la Virgen de Vico.

 

El paraje esta llenó de encanto, de verdor, de poesía y de leyenda; el valle del río Cidacos, que circula a su pie, afluente del Ebro cercano, guarda vestigios cristianos de alrededor del siglo V de nuestra era, con sus columbarios y otros vestigios en las cuevas abundantes en la zona. La presencia monástica en estas laderas, con vida de apertura al Absoluto, animando a abrirse al misterio de Dios, que nos habita, encaja con lo que probablemente hubo en estas tierras hace muchos siglos, el asentamiento del monacato antiguo, probablemente sirio.